Es habitual oír que el deporte tiene numerosos efectos positivos sobre la salud de los niños y los adolescentes, pero actualmente están apareciendo cada vez más estudios que constatan que también contribuye a mejorar su rendimiento académico.
Científicos suecos del Instituto de Neurociencias y Fisiología constataron por primera vez, en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences que los jóvenes con buena formación física puntúan más alto en los test de inteligencia.
Más recientemente, un estudio realizado por la Universidad de Vrije (Holanda) confirma la relación de la actividad física con un mejor rendimiento académico tras analizar una revisión de estudios previos sobre el tema.
Son varios los motivos a los que se atribuye esta relación de causa y efecto, entre ellos que el deporte mejora la función cardíaca y la capacidad pulmonar aumentando el volumen de oxígeno que llega al cerebro. Según un estudio publicado en el Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, el aumento de los niveles de endorfinas y norepinefrina generados por la actividad físicacontribuye a reducir el nivel de estrés y a una mejora del estado de humor.
Además, el deporte facilita el aumento de los factores de crecimiento que ayudan a crear nuevas células nerviosas, que a su vez contribuyen a mejorar la plasticidad sináptica.
Estos estudios también constatan que el deporte contribuye a una mejor concentración en clase, hecho que favorece sacar mejores notas. Pese a contar con estos estudios, los científicos reivindican que aún faltan más investigaciones de calidad metodológica para conocer las dosis de ejercicio necesarias para obtener un beneficio cognitivo o de rendimiento.


